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México, agosto de 2003
Sr. Lic. Vicente Fox Quesada
Presidente Constitucional de México
Sr. Presidente de la Cámara de Senadores
Sr. Presidente de la Cámara de Diputados
y sres. presidentes de las Comisiones de
Educación y Desarrollo Social
Sr. Reyes S. Tamez Guerra
Secretario de Educación Pública
Sr. Lic. Francisco Gil Díaz
Secretario de Hacienda
Asunto: Campaña Nacional “Educación a Todos
para Abatir la Pobreza Extrema”
Por la Cobertura Universal en Educación Primaria
Estimados Señores,
Es motivo de esperanza el interés de ustedes por elevar el presupuesto educativo del país hasta un 8% del PIB al terminar este sexenio. Y mayor será nuestra esperanza, si con ello nos proponemos lograr que ningún niño en edad escolar primaria quede fuera de la escuela antes de esa misma fecha.
Al igual que ustedes, creemos que es posible lograrlo. Basta con que demos a la educación básica y, sobre todo a la primaria, la prioridad debida. Como ustedes saben, los argumentos sobran: de acuerdo con las cifras estimadas de población de CONAPO y de matrícula de SEP, más de un millón de niños en edad de cursar la primaria no están inscritos en ella y cientos de miles de quienes sí la cursan, no la concluirán. Lo más lamentable, es que la mayor parte de esos niños viven en las zonas más desfavorecidas y más apartadas de nuestro país, y tal vez nunca ingresarán a la escuela.
No menos grave es el hecho de que la cifra total del rezago educativo en México — personas mayores de 15 años que no han concluido su enseñanza básica o no fueron a la escuela — es de un tercio del total de la población de nuestro país. Y esta cifra, lejos de disminuir, sigue creciendo año con año.
Lo que nos mueve a escribir esta carta es la preocupación que compartimos de que nuestro rezago en educación primaria no esté recibiendo la suficiente prioridad, tal vez por la creencia de que ya alcanzamos la cobertura universal. Y no es así. De hecho, nuestros porcentajes de matriculación en educación primaria están todavía por debajo de los de Latinoamérica. Señores gobernantes, nuestro enorme analfabetismo tiene su raíz en el rezago que arrastramos en educación primaria y, si no lo atendemos con la prioridad debida, el costo social y de pobreza será cada vez mayor, pues ese millón de compatriotas nuestros crecerán y sin duda heredarán a nuevas generaciones la miseria en que viven.
Sobra asimismo argumentar acerca de la importancia que tiene la educación primaria. Ustedes lo saben y es plausible la manera en que lo han hecho patente en diversos documentos, como el Programa de Acción 2002-2010 “Un México Apropiado para los Niños y Adolescentes” y el Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006, al reconocerla como “la inversión de mayor impacto en el desarrollo social” y como la “prioridad central del gobierno de la República”, por ser “condición para un desarrollo nacional justo”. Por ello, los países que actualmente cuentan con mejores niveles en educación superior, hoy no la descuidan. Por ello también, nuestro país invirtió mucho en ella en décadas pasadas.
Ustedes saben asimismo, que detrás de ese rezago no hay tanto un problema de falta de recursos sino sobre todo de voluntad cívica y política que nos ha faltado como sociedad, y una falta de sentido de urgencia, lo que ha traído como consecuencia una insuficiente priorización del gasto. Basta ver como en los últimos años y aún en medio de la crisis, hemos conseguido impulsar el avance democrático del país aumentando significativamente el presupuesto electoral hasta niveles que hoy sorprenden a muchos: más de 4,600 millones de pesos, sólo en gasto federal. De igual modo, si queremos abatir de una vez por todos nuestro rezago en educación primaria, prioricemos nuestro gasto hacia este propósito, asegurando al mismo tiempo la eficacia de los organismos encargados.
Por lo anterior, respetuosamente queremos pedirles que se comprometan con la Campaña Nacional “Educación a Todos para Abatir la Pobreza Extrema” cuyo propósito es lograr la Cobertura Universal en Educación Primaria antes de que termine este sexenio; y, concretamente, que ejerzan junto con nosotros toda la voluntad cívica y política que sean necesarias y estén en nuestras manos, hasta alcanzar este año las siguientes metas:
Reconocemos el esfuerzo que ustedes han mostrado hasta la fecha por impulsar la educación en México y, por ello, creemos que recibirán con gran interés estas peticiones, cuyo único propósito es lograr que juntos redoblemos los esfuerzos por acabar de una vez por todas con el rezago en educación primaria que arrastra nuestro país.
Al igual que ustedes, estamos comprometidos con esta meta y en entera disposición para hacer cuanto sea necesario hasta verla alcanzada. Estaremos atentos a la respuesta que México espera de parte de ustedes,
Atentamente,