RESULTADOS México

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Acción para mayo 2002

Para cumplir los compromisos de Monterrey y N.Y. ¡ningún recorte presupuestal en el combate a la pobreza extrema!!

Estrategia

La Conferencia Internacional sobre Financiación del Desarrollo y la Sesión Especial de las Naciones Unidas a favor de la Infancia significan una grave responsabilidad para México. Pediremos al Gobierno que asegure las condiciones que nos permitan cumplir adecuadamente los compromisos de dichas reuniones internacionales, comenzando por suspender de aquí a final de sexenio cualquier recorte presupuestal que pueda poner en riesgo el logro de dichos objetivos.

Antecedentes

La Sesión Especial de las Naciones Unidas a favor de la Infancia, que tuvo lugar a inicios de mayo en Nueva York, significó el compromiso renovado de cada Jefe de Estado de alcanzar sin demora las metas y los objetivos a largo plazo de Monterrey y los intermedios de Nueva York: salvar la vida al mayor número posible de niños y crear las condiciones para que crezcan de manera digna. El mes pasado pedimos al Presidente Fox y otras autoridades, que México mostrara su liderazgo y la voluntad política de lograr dichos objetivos y de dar un verdadero regalo a los niños, salvando a por lo menos la tercera parte de los que actualmente padecen pobreza extrema, antes de que termine este sexenio.

La realidad de los niños, como pudo observarse en Nueva York, exige una respuesta más valiente por parte de todos los gobiernos del mundo: 10 millones, de los 2mil millones de niños que hay en el mundo, mueren cada año por causas prevenibles. Alrededor de 130 millones, en edad escolar, no están aún en la escuela. Unas 500,000 mujeres mueren cada año a causa del embarazo o del alumbramiento. La desnutrición infantil afecta a 150 millones de niños menores de 5 años. Más de mil millones de personas en el mundo permanecen aún sin acceso a agua potable o drenaje.

Elementos claves

México asumió en 1990 el co-liderazgo de la Cumbre Mundial a favor de la Infancia junto con otros 5 países y cumplió plenamente los compromisos entonces asumidos. En Monterrey y N.Y. le ha sido reconocido este liderazgo y el Presidente Fox lo ha hecho valer, reiterando la voluntad de los mexicanos de salvar al mayor número posible de niños antes de que termine este sexenio y presidiendo parte de los trabajos de la Sesión Especial.

El rezago que los mexicanos arrastramos es enorme: México es responsable de alrededor de un 3% de la pobreza extrema que hay en todo el mundo. Esto significa que la pobreza extrema en nuestro país está dejando todavía sin escuela a más de 1 millón de niños en edad escolar y cerca de 2 millones en preescolar. Más de 100 mil niños y no menos de 10 mil mamás mueren cada año en nuestro país por causas prevenibles. La desnutrición afecta seriamente a más de 5 millones de niños mexicanos y cerca de 30 millones de compatriotas nuestros no tienen acceso a agua potable y drenaje.

Actualmente, conforme al Presupuesto de Egresos de la Federación, los mexicanos estamos destinando alrededor de 16 mil quinientos millones de pesos a combatir la pobreza extrema, a través del Programa Oportunidades que como sabemos, es la nueva versión del Progresa. Dicha cantidad representa poco más de dos décimas porcentuales de nuestro Producto Interno Bruto y es equivalente a los 17 mil millones de pesos que el Gobierno ha recortado al presupuesto federal desde el año pasado y hasta el día de hoy.

Como puede apreciarse, los recursos que los mexicanos estamos destinando a combatir la pobreza extrema son todavía muy pobres. Por ello, no podemos permitirnos el lujo de hacer recortes presupuestales que puedan poner en riesgo, directa o indirectamente, esta mínima inversión que los mexicanos estamos haciendo. Más aún, tenemos que buscar la forma de incrementarla sustancialmente. Sobre todo, si queremos que nuestro país cumpla los objetivos propuestos por UNICEF antes de que termine el sexenio y, con ello, asuma el liderazgo frente a la niñez que le ha sido reconocido desde 1990 y que le fue confirmado en Nueva York y en Monterrey. En ese sentido, cabe señalar que al ritmo con el que estamos abatiendo el rezago actualmente no será posible lograrlo y será necesario que aumentemos el ritmo de nuestros esfuerzos.

Salvar al mayor número posible de niños, concretamente significa que asumamos los objetivos de UNICEF antes de que termine este sexenio. Es decir, que un tercio de nuestros niños en edad escolar y preescolar, puedan tener acceso a educación inicial y básica (un millón, aproximadamente); que salvemos de morir por causas prevenibles al menos un tercio de las mamás y los niños que están pereciendo actualmente; que logremos dar acceso a agua potable y drenaje a por lo menos 10 millones de mexicanos más y que salvemos de la desnutrición grave a más de un millón y medio de niños. Ello, desde luego, adicionalmente al compromiso que ya tenemos con las nuevas generaciones de mexicanos que se están incorporando a la población cada año.

ACCION:

Escribir a los periódicos, al Presidente y al Senado de la República, a la Cámara de Diputados, a la Secretaría de Hacienda, pidiendo para comenzar...

  1. Que se exprese nuestro orgullo de que México haya asumido el liderazgo frente a la niñez que le ha sido reconocido desde 1990 y que le fue confirmado en Nueva York y en Monterrey;
  2. Que dupliquemos esfuerzos y busquemos la forma de incrementar sustancialmente los recursos que los mexicanos estamos invirtiendo para reducir de aquí al final del sexenio, en un tercio, como lo reiteraron los Jefes de Estado en Nueva York, los efectos más graves de la pobreza extrema en los niños: que al menos un tercio de ellos, en edad escolar, puedan tener acceso a educación básica; que salvemos de morir por causas prevenibles al menos un tercio de nuestras madres y nuestros niños cada año; que logremos dar acceso a agua potable y drenaje a por lo menos 10 millones de mexicanos más y que salvemos de la desnutrición grave a por lo menos dos millones de niños al final de este sexenio.
  3. Que de aquí a final del sexenio no se realice ni un recorte presupuestal más que pueda poner en riesgo, directa o indirectamente, el presupuesto que los mexicanos estamos destinando  a combatir la pobreza extrema en nuestro país.

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